Colonos limitan acceso a la tierra de jóvenes indígenas

Jóvenes y líderes de cuatro comunidades del territorio indígena Wanky Twi Tasba Raya fueron las fuentes de información del estudio realizado por la plataforma Estrategia Nacional de Involucramiento (ENI-Nicaragua), que lidera el Instituto de Investigación y Desarrollo Nitlapan-UCA junto a veinte organizaciones más, buscan promover una gobernanza responsable y sostenible de la tierra.

Dicho estudio señala en sus conclusiones que: “El conflicto por la tierra comunal ocupada por no indígenas, independientemente de las razones de cómo la han ocupado, ha impactado directamente y es el principal elemento que restringe en la actualidad o a futuro la posibilidad de continuar cultivando la tierra”.

Si bien este es un aspecto que afecta a toda la comunidad, señala el documento, y no es particular para los jóvenes, de alguna manera existe la expectativa en que la capacidad para defender físicamente los derechos a la tierra, cuente con una participación activa y decisiva sobre todo de los jóvenes varones, incluyendo su involucramiento en rondas de vigilancia (diurna y nocturna) y en repeler cualquier acción que venga de los foráneos para evitar ser desalojados.

El documento de trabajo, señala la coordinadora la ENI-Nicaragua, Carmen Collado, desde su concepción, tiene como objetivo visibilizar la situación de los jóvenes Miskitu de un territorio indígena del caribe norte de Nicaragua y su relación con el recurso tierra que no es la misma que manejan otros grupos en el sentido que la tierra es un recurso dentro del bosque que se le permite regenerarse cada cierto tiempo y se maneja de manera diferente.
“Este estudio, al igual que las demás investigaciones requeridas por la ENI, representa un esfuerzo significativo para que las organizaciones de la plataforma manejen información actualizada y mejoran su capacidad reflexiva, de discusión y propuesta de política pública y/o para que mejoren implementación de sus propios programas y acciones”, expresa Collado en la presentación.
Los datos del estudio titulado “Jóvenes y tierra en el territorio indígena Wanky Twi Tasba Raya”, señalan que antes los jóvenes de las comunidades asentadas en este territorio no solían tener problemas de acceso a tierra, a diferencia de otros jóvenes rurales- como los campesinos- cuyas familias manejan áreas pequeñas de tierra de manera privada.
“En las comunidades estudiadas, tradicionalmente jóvenes de ambos sexos no enfrentan restricciones para el acceso a la tierra, por el contrario, se ven y se reconocen como trabajadores de la tierra que es un recurso clave en sus vidas, pues no tienen posibilidades de estudiar, invierten su tiempo en el cultivo de la tierra y es el conflicto de las tierras ocupadas por los no indígenas lo que restringe su posibilidad de acceso y uso a la tierra”.
“Fuera del ámbito del conflicto con los colonos, las expectativas de las y los jóvenes es la de trabajar para mejorar sus condiciones de vida, en una perspectiva en que no piensan solo en el cultivo de granos, tubérculos o musáceas, sino también incorporando animales bovinos y porcinos a sus medios de vida. La poca capacidad productiva que tienen en general en la comunidad, así como el poco apoyo sistemático para encontrar otras formas de optimizar tiempo, conocimiento y recursos técnicos en las áreas de cultivo; y la falta de capacidad para la generación de ingresos necesarios para cubrir sus necesidades sigue siendo los tres aspectos centrales de su preocupación”, afirma el documento.
También el estudio destaca que la posibilidad de atender y resolver estas preocupaciones tiende a ser postergada, quedando en segundo plano frente al escenario de la pérdida de tierra que han tenido y el efecto en los medios de vida de las familias de la comunidad. No obstante, la vulnerabilidad a padecer hambre en ciertos periodos del año sigue siendo un factor de tensión, como también lo son las limitadas posibilidades para mejorar sus condiciones de vida, sin la intervención de entidades externas, sea del Estado nacional o del Estado regional, de otras instancias de la sociedad civil.
Para concluir el documento señala que se precisa que tanto el Estado como las organizaciones de la sociedad civil muestren mayor atención hacia la juventud de las comunidades indígenas, particularmente para entender la problemática que enfrentan frente a otros jóvenes rurales no indígenas en el que las oportunidades para estudiar es 52 veces más restringidas, como también las oportunidades para interactuar en mejores condiciones con la vida en los espacios más urbanos, sobre todo si se trata de llevar productos al mercado como un medio para la generación de ingresos para mejorar sus condiciones materiales para vivir mejor.