“El gusto de ganar lo propio”

Apoyar a las mujeres para que consigan su independencia económica es una de las metas de Nitlapan-UCA en las comunidades.

Apoyar a las mujeres para que consigan su independencia económica es una de las metas de Nitlapan-UCA en las comunidades.

Los cerdos chillan en el corral, pero eso es un motivo de alegría para Liseth Nohemí Calero de 29 años y sus hijas, pues recientemente el último cerdo que vendió, al que llamaba barraco, le dejó diez mil córdobas en efectivo.
“Era grande a ese animal, peso 550 libras, le saqué como 30 crías, pero ya era tiempo de venderlo porque si se hacen muy viejos, ya no lo pagan igual, enorme estaba. Mi marido me dijo que lo vendí al mismo precio que se vende una ternera y miré que ese lo saqué aquí en mi patio”, asegura Liseth mientras carga a su hija menor, en la comunidad de Pancasán, municipio de Matiguás.
En la actualidad Liseth tiene 12 cerdos más que está criando para después venderlos en pie.
“Yo no destazo, aquí me lo vienen a comprar hasta la casa en una camioneta porque saben que los cuido bien. Ellos-los cerdos- dan su trabajo, pero voy haciendo las cosas de la casa y de paso cuidándolos a ellos, lo más tequioso es la comida pero les doy plátanos, maíz y concentrado y se crecen grandes y sanos”, manifestó.
Años atrás Lisethe solo podía tener un cerdo, pues no contaba con una porqueriza o chiquero y su esposo Carlos Ándres Suárez, no estaba interesado en ganado menor, porque posee reses y con eso cubre las necesidades del hogar.
Sin embargo, ella deseaba ganar dinero por su cuenta y comenzó vendiendo ropa usada en sociedad con una de sus hermanas, pero el negocio que al inicio fue rentable y después no lo fue porque debía fiar para no quedarse con la ropa y no siempre le pagaban, entonces no veía ganancia.
“Si algo cambió mi vida fue que me ofrecieron un préstamo de parte de Nitlapan-UCA, no me pidieron nada de garantía, solo que tuviera una idea de negocio y pues fue allí que me decidí a comenzar de lleno con la construcción del chiquero y pagué mis cuotas puntuales y siento que ahora sí le estoy ganando a mi trabajo”, afirmó la joven madre de dos niñas de uno y cinco años.
Aunque no destaza los cerdos que engorda, cada semana junto a otra de sus hermanas hace nacatamales para vender.
“Yo ahora tengo mi negocio sin préstamo. Ya no soy la misma ama de casa, sino que tengo mi negocio y ese dinero lo uso para comprar cosas. Ahora yo ganó mi dinero, no ando pidiendo nada a mi marido, que siempre me da, pero se siente bien una tener su dinero y decir voy a hacer esto y aquello, la independencia pues se siente bien, el gusto de ganar lo propio”, aseguró Lisethe.
Pequeños y micro productores como Liseth han permitido el incremento de la producción de carne porcina en Nicaragua, que de acuerdo a la Cámara Nicaragüense de Porcicultores pasó de 26 millones de libras en 2016 a 28 millones de libras en el año 2017.