La escasez de agua tiene rostro de mujer

El agua esa amiga cristalina, saltarina, refrescante es ahora una invitada con duración limitada en la mayoría de los hogares de Nicaragua, principalmente en los hogares de las comunidades que se abastecían de pozos artesanales, ojos de agua y ríos.

Así lo contaron 42 mujeres miembros de juntas directivas y beneficiarias de los Comité de Agua Potable y Saneamiento (CAPS) de las municipalidades El Tuma-La Dalia, Rancho Grande y El Cua quienes participaron en el foro “Mujer y Agua”, organizado por la Plataforma Macizo Peñas Blancas,integrada por las municipalidades que rodean esta área protegida, instituciones gubernamentales, Ong´s y centros de investigación como Nitlapan-UCA y el Centro de Entendimiento con la Naturaleza (CEN).

Sin agua, ni calidad

Foto: María Haydée Brenes/Nitlapan.

El agua escasea en el proyecto "Nueva Esperanza", de la comunidad La Colonia 2, en Rancho Grande donde habita Paulina Blandón junto a su familia.

Una de las principales preocupaciones de las mujeres en los CAPS, que rodean al Macizo Peñas Blancas,  está referida a la calidad del agua que están consumiendo ellas y sus familias, así como la cada vez menor cantidad que obtienen, para citar un ejemplo de 60 CAPS en el municipio de Rancho Grande, 40 no tienen agua y en la zona urbana la misma está siendo racionada.

“El agua no da abasto para todos, se está secando la fuente de agua. En la comunidad estamos bien preocupados porque quieren echar otro anexo al proyecto de agua y eso no tiene agua, porque mejor dicho se nos está muriendo y debemos ahora caminar dos horas, una de ida y una de regreso para ir a la pila de retención para poder tener agua en la casa”, afirmó  Paulina Blandón del CAPS “Nueva Esperanza”, de la comunidad Colonia Número 2 en Rancho Grande.

En el caso de la calidad, estudios realizados en la zona han detectado no solo coliformes fecales de perros, vacas o humanos sino también metales pesados y agroquímicos.

“El que fumiga no se percata que al final de cuentas ese químico que lanza a las plagas terminará por quedarse en el agua y se lo tomará él , sus hijos, familia y comunidad. Los químicos tienen una alta permanencia y son como el aceite, no se mezclan con el agua sino que permanecen en ella y cuando ingresan al organismo humano se adhieren a la grasa corporal y se transmiten en la leche materna de la madre a los hijos, en un estudio en León se encontró DDT en la leche materna y es producto de esa acumulación de la que hablo”, refirió Gustavo Adolfo Ruiz, biólogo-investigador, miembro del Centro de Entendimiento con la Naturaleza (CEN).

¿No hay agua? Que la busqué la mujer y los chavalos

María Haydée Brenes/Nitlapan

Las mujeres son quienes buscan el agua junto a sus hijos en todas las comunidades donde falta.

Cuando el agua falta en la casa son las mujeres y los niños, las niñas principalmente, las que deben desvelarse,  caminar por horas en busca de ella, hacer filas, esperar , pelearse por el agua, cargar ese peso sobre sus cabezas, cocinar, limpiar, lavar, atender a los niños, atender al marido y a la mañana siguiente de nuevo repetir la rutina.

Eso lo sabe de primera mano Lola del Carmen Esquivel, líder de la comunidad Santa Julia del municipio de El Crucero en Managua, pues desde el año 2012 debe caminar seis kilómetros  a la una de la mañana para abastecerse en el ojo de agua, que es la única fuente de agua con la que cuenta su comunidad de 89 familias.

“El Crucero no tiene agua. Nosotros dependemos del municipio de Ticuantepe y ese es un gran problema porque hay 35 comunidades, 11 barrios y todos los días hay pleitos en los barrios por las pipas y las comunidades están abandonadas. En el caso de mi comunidad estamos luchando desde el 2012, hemos conseguido fondos para un pozo, pero el mismo Gobierno Municipal no nos ha avalado para inscribir el CAPS ante ANA y en esos estamos, cada día más la familia se deteriora, principalmente las mujeres y los niñas”, señaló Esquivel.

Antes en la comunidad Santa Julia, las casas tenían jardín, las mujeres se lavaban el cabello y lo lucían húmedo, ahora son pocos los jardines que han sobrevivido y hasta la ropa se cambia menos la gente para evitar que se acumule ropa sucia porque cada familia solo tiene derecho a un máximo de 20 litros al día.

“El acceso al agua es organizado, no es cualquiera que llega ya sabemos a qué sector le toca cada día y no más de 20 litros de agua, 10 o cinco litros es para la comida, la leche del bebé, nada más entonces una mujer se viene acostando a las 9 de la noche y se despierta antito de la una para poder estar de vuelta con el agua antes de las seis, es un sacrificio y no ve a hombres que hagan eso”, dijo Lola.

Poca representación

María Haydée Brenes/Nitlapan

Lilian Pineda Ochoa y Aura Laínez del CAP de la comunidad La Mora, en el municipio de La Dalia.

Las mujeres reunidas en el Foro destacaron la poca representación que tienen dentro de los CAPS, organizaciones vecinales que se encargan proveer el agua en las comunidades- se calcula que en el país hay  un total de cinco mil 500 CAPS organizados, los cuales se encuentran inscritos ante la Autoridad Nacional del Agua (ANA)-  y que pese a no ejercer los cargos de liderazgo se encargan de hacer operativos los Comités pero al momento de la toma de decisiones no son tomadas en cuenta.

Cuando las mujeres tienen algún cargo directivo como es el caso Lilian Pineda Ochoa y Aura Laínez del CAP de la comunidad La Mora, en el municipio de La Dalia, que son coordinadora y secretaria respectivamente, viven a punto de “tirar la toalla”, pues las ofensas hasta las puertas de sus casas no se hacen esperar.

“En la junta directiva del CAP somos siete personas, de esas, dos somos mujeres, entonces trabajamos nosotras dos y tenemos al tesorero que es quien se encarga del dinero, pero nosotras cobramos, nosotras andamos con los fontaneros, nosotras hacemos las gestiones, vamos a las capacitaciones y cuando le decimos al tesorero que nos acompañe dice que él tiene mucho que hacer como si nosotras estamos de balde”, expresó  Lilian Pineda Ochoa.

Mujeres las primeras afectadas por escasez

María Haydée Brenes/Nitlapan

42 mujeres representantes de CAPS de las comunidades que rodean el Macizo Peñas Blancas participaron en el Foro: "Mujer y Agua".

Mariana Castillo, promotora del Movimiento Agroecológico y Orgánico de Nicaragua (Maonic), quien estuvo como facilitadora del foro,  señaló que espacios como este son importantes para que las mujeres compartan sus experiencias y valoren el trabajo que realizan.

“Si nosotras intercambiamos nuestras experiencias nos vamos dando valor para que nosotras mismas contrarrestemos esa capacidad de minimizar capacidades y derechos. Es importante destacar que son las mujeres las que están en contacto con el agua, son quienes la proveen en el hogar, son las que están más en contacto con el agua y son las que a falta de la misma cargan los motetes de ropa y lavan en los ríos contaminados, con garrapatas, con pesticidas y eso es un trabajo que los hombres no hacen sino las mujeres, entonces cuando el agua escasea son las mujeres y niñas las que buscan el agua, pero también las primeras en enfermar”, dijo Castillo.

La reforestación vale la pena

Pero no todas las experiencias contadas fueron negativas, María Montenegro Velásquez, de 67 años y habitante de la comunidad La Colonia Agrícola número 1 en Rancho Grande manifestó que hace 21 años cuando el CAPS se instaló en su comunidad el agua que se bebía provenía del río Bijagua.

“En ese tiempo bebíamos agua del río pero ahora con las fincas que tiran todo en él, el agua se estaba poniendo mala. El agua nosotros la tomamos de un terreno que no es ni propio pero el dueño de la finca que nos da el agua tiene prohibido botar la montaña y más bien se ha reforestado entonces nosotros no tenemos problemas de agua porque hubo que trabajar en la pila de retención porque se salía, el agua se clora y cada ocho días se lava el tanque y la pila de retención y no dejamos que nadie use el agüita para andar regando siembros o lavando carros, el agua es para nosotros y hay bastante pero cuidamos la montaña”, aseguró doña María.

Acciones municipales

Alfredo González López,  el responsable de la Unidad de Agua y Saneamiento del municipio de El Cua, él manifestó que para las municipalidades el tema del agua es una prioridad en la zona y por ello se han elaborado ordenanzas municipales para proteger las fuentes de agua.

“La falta de cuido de las fuentes y zonas de recarga hídrica y vemos que la gente no se apropió de más áreas para la captación y se quedaron con un cuarto de manzanas cuando la zona de recarga podría ser hasta de 15 manzanas y entonces los productores cambiaron el uso de suelo y tumbaron la montaña y eso se ve reflejado en la baja de los caudales debido a eso 10 CAPS en zonas críticas de los 39 que tenemos en el municipio donde hay desabastecimiento”, señaló González.

Como una medida alternativa la municipalidad de El Cua se encuentra reforestando las zonas críticas, creando viveros comunitarios y por medio de ordenanzas impone multas a aquellos que están deforestando o dañando las zonas de recarga.

“Todos queremos agua y no podemos bajo ninguna razón dejar de cuidarla y de atraerla porque la sed no tiene nombre, ni condición económica”, concluyó González.