Proponen dejar los transgénicos y fomentar la agroecología en Nicaragua

La reflexión general en el Foro es que se puede producir sano y suficiente mejorando las practicas agroecológicas de los sistemas productivos.

La reflexión general en el Foro es que se puede producir sano y suficiente mejorando las practicas agroecológicas de los sistemas productivos.

En el Foro Nacional: Transgénicos un riesgo para la agricultura en Nicaragua realizado en la UCA, unos 250 productores y productoras de Nicaragua alertaron a la población sobre los riesgos de los cultivos transgénicos y cómo a través de prácticas agroecológicas con semillas criollas se asegura no solo la seguridad alimentaria y nutricional, sino que se incide en aminorar los efectos adversos del Cambio Climático.

El doctor Andreu Pol, asesor del Programa Campesino a Campesino (PCaC-Unag), detalló, en la charla sobre los Riesgos de los Cultivos Transgénicos para la Agricultura, que las semillas transgénicas que más se utilizan en el mundo son Soya RR, Maíz Bt, Maíz Bt-RR. “Los cultivos transgénicos son variedades cultivadas obtenidas cruzando en laboratorio plantas con genes de bacterias y virus si respetar las barreras reproductivas naturales”, enfatizó Pol.

El doctor Pol además señaló que dentro de los grandes riesgos de las semillas transgénicas están: la Contaminación transgénica y ambiental, menor productividad, amenaza a la economía nacional, daños a la salud humana y animal, aumento del cambio climático, ataque a la Soberanía Nacional, violación a los derechos campesinos y humanos, entre otros.

Alternativas agroecológicas

Más de 35 mil familias campesinas del país se dedican a producir alimentos con semillas criollas y en al menos 12 departamentos organizan 416 bancos comunitarios de estas semillas. “En los bancos de semillas se ha logrado el autoabastecimiento de semillas criollas y acriolladas de calidad a través de la implementación de prácticas agroecológicas amigables con el medioambiente, garantizando el consumo y la seguridad alimentaria de las familias campesinas, estimulando la autoconfianza campesina y generando una conciencia positiva sobre el valor de la diversidad genética local y su libre acceso para su producción y su consumo”, comentó Carlos Vidal, productor agroecológico y panelista en el foro

Denis Meléndez Aguirre, de la Mesa Nacional para la Gestión de Riesgo (MNGR), señaló: “es importante que todos conozcan los efectos adversos que se derivan del uso de los transgénicos en la agricultura. Estos alteran el equilibrio ecológico y aumentan los riesgos del cambio climático, es la semilla criolla la que tiene la capacidad de resistencia ante los efectos adversos del cambio climático. Debemos unirnos y decir ‘no’, como lo han hecho un gran porcentaje de productores y productoras en el país”

Por su parte María Teresa Fernández Ampié, presidenta de la Cooperativa de Mujeres Rurales (CMR), hizo un llamado a la reflexión sobre la situación de las mujeres campesinas y sus avances en el acceso a tierra propia, a activos productivos y su reconocimiento al trabajo en defensa de la seguridad alimentaria y nutricional

Al finalizar el evento los asistentes y representantes de organizaciones firmaron un pronunciamiento en contra de la introducción de cultivos transgénicos al país, en donde se señala que Nicaragua regula el tema a través de la Ley 705 y se establece además la urgente necesidad de promover la producción agroecológica y el acceso a tierra para las comunidades campesinas, en particular las mujeres.

Pronunciamiento
RAZONES PARA PROHIBIR LOS CULTIVOS TRANSGÉNICOS EN NICARAGUA

Comprometidos con la conservación del Ambiente y el Derecho a la Soberanía y Seguridad Alimentaria.
Exponemos a la ciudadanía y al gobierno de Nicaragua lo siguiente:
1. La liberación de maíz transgénico, soya y otros cultivos genéticamente modificados es un camino sin retorno. Se trata de organismos vivos que irremediablemente se mezclarán con nuestros maíces criollos contaminándolos y causando erosión genética irreversible.

2. Unas 200 mil familias campesinas que cultivan maíz y frijol se verán afectadas en su derecho a sembrar sus propias variedades por el riesgo de cruce y contaminación genética provocados por los cultivos transgénicos. Este escenario deriva en aumento de la pobreza y la dependencia económica.

3. La pérdida de nuestros recursos genéticos a causa de la contaminación de cultivos transgénicos pone en riesgo nuestra seguridad alimentaria, la nutrición y nuestra capacidad de adaptación ante la amenaza cada vez mayor de los efectos adversos del Cambio Climático.

4. Los transgénicos son un ataque a la Soberanía Nacional. Al introducir cultivos transgénicos, las empresas multinacionales violarían las leyes nacionales, ponen en riesgo nuestros recursos genéticos, nos hace dependientes de las compañías dueñas de semillas y aumentan la pobreza al elevar los costos sin mayor rendimiento.

5. A la población se le debe informar sobre los efectos adversos que se derivan del uso de los transgénicos en la agricultura. Estos alteran el equilibrio ecológico y aumentan los riesgos del cambio climático. Es la semilla criolla la que tiene la capacidad de resistencia ante los efectos adversos.

6. Pruebas de ecotoxicidad y genotoxicidad realizadas al glifosato conocido como Round Up, herbicida de amplio espectro empleado en los cultivos transgénicos, muestran que estas sustancias pueden causar daños a la salud humana y al medio ambiente y conducir al desarrollo de resistencia en plagas y malas hierbas.

7. Además de contaminar los suelos y aguas, está demostrado que los cultivos transgénicos no son más productivos ni rinden más que los cultivos tradicionales.
8. La propuesta de introducir cultivos transgénicos a Nicaragua obedece a un modelo de producción convencional excluyente y contrario a la Ley 693, Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional; 217: Ley de Medio Ambiente y Recursos Naturales y al Plan Nacional de Desarrollo Humano.

9. Las semillas no son el cuello de botella de la producción agroalimentaria. Nicaragua no necesita transgénicos. Disponemos de alternativas suficientes basadas en los centros de tecnología pública, en nuestras semillas criollas y mejoradas y en el conocimiento tradicional, con los cuales tenemos soluciones reales a la producción de alimentos sanos, ambientalmente sostenibles y variados y a los efectos del cambio climático.