“Hay que trabajar duro para lograr lo que uno sueña”

Marbelly del Socorro, vive en Matiguás, municipio de Matagalpa. Es una joven de 31 años trabajadora, alegre, cariñosa, responsable y de gran carácter para enfrentar la vida y sacar adelante a su familia, compuesta por ella y sus cuatro hijos.

Si usted va en bus y pasa por Matiguás va escuchar su potente voz pregonar “…enchiladas, platanitos, el fresco, gaseosa, güirilas… va  querer”. Su amplia sonrisa te convence y caes en sus encantos para el disfrute de sus habilidades culinarias, bajo lluvia o sol esa voz la vas a escuchar al pasar por Matiguás.

Para Marbelly, la vida y sobrevivir, ha sido un diario luchar. Al recordar su pasado reciente nos dice, “Era muy difícil, mi limitación era que yo no tenía apoyo económico de nadie, no podía invertir más en mi negocio, porque nadie me prestaba, solo vendía enchiladas y fresco para sobrevivir. Como soy madre soltera, no tenía quien me cuidara a mis hijos que estaban pequeños, no tenía condiciones para salir a vender y tampoco recursos para hacer los productos (termos, mesas, panas, peroles, bandejas), aunque la parada de buses queda algo cerca de mi casa se complicaba el traslado de la venta”.

La impotencia la hacía casi perder las esperanzas de que su vida cambiaría para mejor “Me sentía triste, decepcionada y desesperada, quería ver resultados en mi negocio, pero yo no veía que hiciera algo, no podía ahorrar y decir esto es para construir mi casa, ya que mi sueño ha sido ver mi casa bien bonita”.

En esa situación de limitaciones, Marbelly siempre mantuvo sus aspiraciones, “Siempre pensé en ver preparados a mis hijos, ya que yo no tuve la oportunidad de seguir estudiando, además de construir mi casa y tener mínino dos vendedores”

Como toda tayacana jamás se cansó por conseguir sus sueños y de un día para otro la vida le cambió, nos relata, “Mi situación mejoró cuando pude contar con crédito para mi negocio con apoyo de Nitlapan, inicié otra actividad, compré verduras y al igual que las enchiladas y los frescos, las vendía en los buses a las personas que esperaban en la parada. Empecé a ver que me iba mejor, inicié a construir mi casa, antes era de madera, piso de tierra bien chiquita, pero hoy he mejorado en el negocio, ahora tengo los recursos para hacer mis ventas, ya cuento con un empleado y tengo más condiciones para la elaboración de los productos. Con el segundo crédito al que tuve acceso, Nitlapan me asesoró que le invirtiera más en el negocio, por que la demanda se aumentaba y hoy debido a las ganancias del negocio ya casi termino de construir mi casa, me gusta que Nitlapan se adapta a las condiciones de pago de las personas pobres”.

Ella, afirma que Nitlapan le ha brindado bastante apoyo, pero hay algo que ella valora siempre, “Yo valoro la confianza que ellos tuvieron en mí, entonces yo dije si alguien confía en mí es porque yo puedo salir adelante, después me brindaron asistencia técnica y me enseñaron como administrar mi negocio”

Ella se define como “Soy comerciante ambulante, hago platanitos, repochetas, enchiladas, vendo fresco, gaseosas, vendo verduras y derivados del maíz; orgullosa madre de 4 hijos, quienes quiero que lleguen mas allá del segundo grado de primaria, al que llegué yo”.

Y a Nitlapan le dice “Que siga apoyando a personas que necesitan salir adelante, gente que así como yo que deseaban darle una mejor vida a sus hijos, que sueñan con ver crecer el negocio, hacer su casa y a las otras personas les digo que todo está en el deseo de superación y trabajar duro para lograr lo que se sueña”.

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