¡Ya está listo nuestro seriado con historias de vida!

Si las mujeres y jóvenes lideran iniciativas económicas, mejoran los ingresos familiares y aumentan el empoderamiento en la toma de decisiones sobre el destino de los recursos familiares, eso nos han enseñado las mujeres y jóvenes protagonistas de este hermoso documento. Por ello desde el proyecto “Mujeres y jovenes protagonistas del desarrollo territorial en los municipios nicaraguenses de Río blanco y Matiguás”, trabajamos el empoderamiento económico, el acceso a financiación, el fortalecimiento de conocimientos y capacidades para la gestión de los emprendimientos económicos y su inclusión de manera competitiva en las cadenas de valor, a través de ello promovemos cambios en las relaciones de poder en las familias y en las comunidades, así como también la participación activa de mujeres como sujetas protagónicas de su propio desarrollo.

Desde la ejecución de esta iniciativa, pretendemos contribuir a la disminución de patrones y códigos mentales culturales patriarcales que persisten, donde a la mujer se le asigna el rol de ama de casa y sus funciones están orientadas al cuido de la familia, lo que les impide salir de su hogar y por tanto de su comunidad, se les limitan las oportunidades de construir vínculos y redes sociales, además de obstaculizar las opciones para asumir cargos en los comités comunitarios. Mucho menos tomar decisiones sobre los ingresos. Ni sus parejas ni las estadísticas nacionales reconocen el aporte económico de las mujeres rurales.

La mayoría de las mujeres y jóvenes protagonistas de este seriado de historias logran llegar hasta la educacion primaria y en algunos casos logran graduarse de la secundaria. No tienen formación técnica, excepto la recibida en la práctica, a través de su vinculación en las actividades productivas. Son hijas/os de dominio, ellos/as hacen lo que dicen sus padres. Cuando las jóvenes se casan, pasan del dominio del padre, al dominio del marido, y cuando quedan solas, los hijos mayores asumen el papel de “jefe del hogar”.

Las mujeres y jóvenes participantes tienen poco acceso a recursos, ya que no acceden a crédito formal al no poder proporcionar garantías. Los padres heredan más a los varones que a las mujeres, ya que se piensa que las mujeres al casarse serán mantenidas por su marido, reforzando el rol tradicional en el que las mujeres permanecen en la casa al cuido del hogar. Los hombres controlan los recursos, y deciden sobre el destino de los ingresos.

En las actividades productivas no se considera a las mujeres y jóvenes, porque se consideran de dominio de los hombres, no se toma en cuenta la participación de mujeres y jóvenes en las actividades productivas, pese a verse involucradas en gran parte del proceso (siembra, ordeño, cosecha). Las actividades no agropecuarias son asociadas mayoritariamente a las mujeres, pero no se ven como una fuente de ingresos, sino como una “ayuda” para el hogar.

Al ser las mujeres poco visibles en la vida económica, tambien tienen limitaciones de acceso a los espacios de toma de decisión y de incidencia en la vida publica de sus comunidades y del municipio. En los comités comunitarios se evidencia poca presencia de mujeres y jóvenes, y tienen agendas que no toman en cuenta los intereses estratégicos de mujeres y jóvenes. Mujeres y jóvenes escasamente conocen sus derechos y su potencial para ser sujetos agentes, expresan su aspiración a formarse, y recibir información para trabajar en sus comunidades, formar una familia y tener acceso a recursos para trabajar.

La población participante del proyecto se encuentra en una situación de vulnerabilidades de derechos, que se profundiza en el caso de las mujeres y jóvenes. La baja autoestima, el desconocimiento de cuáles son sus derechos, agudizan los obstáculos para poder asumir protagonismo, tanto en la familia, comunidad como en el ámbito municipal.

A nivel municipal, hay escasa participación de los comités comunitarios, por lo que es necesario fortalecer las capacidades y democratizar el espacio aún más, integrando a mujeres y jóvenes para promover la renovación del liderazgo comunitario, y garantizar propuestas integrales para mejorar la vida en las comunidades. Todos los días las mujeres y jóvenes protagonistas de estas historias, luchan todos los días por cambiar sus vidas y las de sus familias. Se transforman y nos transforman con este compromiso y pasión que resalta en estas historias de éxito, quienes están en proceso de superar las limitaciones, luchan contra los modelos culturales patriarcales, la discriminación, la violencia y la baja autoestima. Sus historias son una inspiración para otras mujeres y jóvenes, así como también para las comunidades donde tienen sus raíces.

Pincha en la siguiente imagen para descargarlo:

Captura de Pantalla 2020-06-04 a la(s) 18.11.52