“Ser emprendedor es estar en la jugada y no ser haragán”

Hace unos pocos años la forma de ganarse la vida de Elvin Antonio Díaz García de 27 años, era como “peón” -trabajador que cobra por una jornada- y en el caso de él, le trabajaba a un finquero en su comunidad Los Jobos, municipio de Matiguás. Sus jornadas como obrero y a veces de chofer eran la oportunidad que tenía para sobrevivir por cuatro mil córdobas al mes.

Para Elvin, depender de un salario de cuatro mil córdobas y ayudar a su mamá que tiene unas vaquitas le generaba satisfacción y al mismo tiempo frustración, ya que en su pensamiento siempre pensaba trabajar con recursos propios, “Siempre quise poder trabajar con crédito para tener mi propio terreno. Una de mis aspiraciones siempre ha sido tener mi propio terrenito, construir mi propia casa, comprar ganado, tener fondos para trabajar y darle una mejor vida a mi familia, pero yo pensaba que ninguna financiera me podía prestar, porque yo la verdad que no tenía nada”.

Al retroceder al pasado, él nos dice que se sentía desesperado ante una situación económica con pocas oportunidades para salir adelante, “yo me sentía desesperado, porque recuerdo que en ese tiempo me vendían dos manzanas de tierra y yo no hallaba cómo hacer para comprarlas, no tenía, pero era mi oportunidad para poder tener mi terreno, busqué quien me ayudara y no encontré el dinero, hasta pensé en irme del país para así ahorrar y comprarlo”. La situación para Elvin era desesperanzadora, no tenía acceso a financiamiento por falta de capacidad de pago, ni garantías que respaldaran el préstamo. Este joven emprendedor tiene la característica de ser alegre, bromista, trabajador y sobre todo con una inmensa calidad humana de servicio al prójimo. Él, jamás renunció a sus sueños y en sus andares por la vida a muy corta edad le llegó la oportunidad deseada, misma que como emprendedor nato agarró a dos manos, “Nitlapan me facilitó acceso a un financiamiento, me brindó asistencia técnica en mi negocio, me asesoró sobre cómo pagar para tener un buen récord para así seguir trabajando y me hablaron sobre como aprovechar las oportunidades.

Así fue como inicié con lo de compra y venta de ganado, hasta la fecha me ha ido muy bien, porque con esas ganancias es que yo pago mis financiamientos”. Para este joven emprendedor su situación mejoró en un 100 por ciento desde el primer financiamiento, le dio la oportunidad de comprar la tierra y hoy lleno de orgullo expresa: “ya tengo mi propio terreno es de cinco manzanas y tengo alrededor de 16 animales, entre ellos vacas paridas, vaquillas y terneros de repasto. Mi esposa, además de trabajar como dependiente en una
distribuidora, me ayuda engordando a los cerdos, vendemos gallinas y huevos. Con las ganancias de todo lo que vendemos, más los ingresos de mi esposa en su trabajo, hemos salido adelante ahorrando para cancelar a tiempo los financiamientos y vamos construyendo la casa como la hemos soñado”.

Elvin nos cuenta que fue Nitlapan quien le brindó apoyo “Nitlapan, acogió mi solicitud destinando un fondo con el cual se puede crear, acelerar y reconvertir las ideas de negocios con políticas especiales incluyentes ajustadas a la condición socioeconómica de las mujeres y hombres, al mismo tiempo que somos apoyados en la formación para la gestión del negocio”. Con una sonrisa que lo caracteriza, sostiene que lo que hace Nitlapan es apoyar al emprendedor y para él, “Ser emprendedor es estar en la jugada y no ser haragán, porque Nitlapan está donde la gente quiere trabajar, por eso es importante que siga apoyando a más jóvenes que como yo no tienen acceso a créditos y que alguna vez vimos ese sueño muy lejano, pero que con apoyo de institutos como este, además de la dedicación y esfuerzo, podemos lograrlo”