“Estamos superando la pobreza”

Brenda y LeoncioEl paisaje ha cambiado, el lugar llamado Cerro Blanco abajo, porque siempre estaba rodeado de brumas, ahora es un sitio caluroso desde donde se avistan cerros sin árboles. El agua no falta porque llega de un ojo de agua cercano, aunque no con la misma fuerza que antes  y el río que era un deleite porque en él se pescaba ahora genera un nuevo ingreso, recoger botellas para venderlas a las recicladoras cuando la lluvia las arrastra.

Ya nada es como antes, dice Leoncio Magno Figueroa, hace calor y la gente que compra tierra lo primero que hace es quitar los árboles para sembrar así cuesta más producir.

Eso lo sabe bien Leoncio pues junto a su esposa Brenda Siles González se esfuerzan para cosechar café, pero asegura sin la asistencia técnica brindada por los oficiales de Nitlapan-UCA, eso sería una misión imposible.

“Antes nosotros producíamos maíz para consumo y teníamos un poquito de café, pero hace seis años llegaron a la comunidad unas personas organizando grupos para créditos, entonces nos apuntamos porque teníamos café pero no producía y mi marido en ese tiempo se había ido a Costa Rica a trabajar porque la situación estaba bien difícil”, recuerda la señora González.

Sin embargo con la llegada del crédito llego algo que no conocían hasta ese momento en la comunidad, la asistencia técnica que coincidió con el regreso de don Leoncio.

“Yo tenía el café sembrado, pero cuando me comenzaron a decir cómo podía podar, cuando me sacaron lo que podía llegar a producir me entusiasme, no es lo mismo tener el café y esperar a ver qué te saldrá a que te den un estimado de cosecha que te permite hacer planes”, expresó don Leoncio.

La sombra es fundamental para cosechar café, antes aquí eso no nos preocupaba pero ahora si que es difícil mantenerla, señala don Leoncio, sino fuera por lo que la técnico me ha enseñado no estaría produciendo y menos estaría aumentando lo que se produce.

“Cuando empezamos con la asistencia técnica producíamos si acaso 3 quintales de café ahora al cabo de unos años y con todos los inconvenientes llegamos a los 9 quintales, eso lo hemos aumentado en seis años, hemos repuesto plantas, yo quisiera aumentar más la producción pero no solo depende de mí y del trabajo que hago con mis tres hijos que me ayudan los fines de semana sino del tiempo porque ahorita no puedo meterle nada al café porque no ha llovido lo suficiente y con eso ahora tenemos que contar, con cómo estará el tiempo”, manifestó don Leoncio.

Una manzana de tierra en la zona cuesta 50 mil córdobas, asegura doña Brenda, quien manifiesta que le gustaría tener un poco más de tierra para sembrar porque el maíz lo cultivan en terreno alquilado y no cree que lo producido tenga un balance con lo que se invierte.

“Yo quisiera que tuviéramos más asistencia técnica en otros cultivos, a mi me gusta tener mis gallinas pero ahorita se me enfermaron y se murieron casi toda solo como tres me quedaron y yo veo cómo con el café hemos levantado, estamos saliendo de la pobreza porque mi marido no se ha tenido que ir de nuevo a trabajar a Costa Rica, pero quisiera tener asistencia en otras cosas para producir más”, manifestó.

Los hijos de Brenda y Leoncio- Yessner Josué, Emerson Joel y Junior Jafet- estudian primaria y secundaria, los fines de semana son ellos quienes se encargan de apoyar a su papá en las actividades referidas a los cultivos.

“Mis hijos están aprendiendo, ellos saben sobre las podas, sobre los tiempos  para abonar, la técnica nos visita cada tres meses y tratamos de hacer todo lo que nos dice porque los resultados se ven y lo mejor es que uno no gasta más porque no te dicen pone esto y esto sino que a conciencia te dicen qué necesita tu café y qué se le puede poner, eso es bueno porque con algunas casas comerciales lo único que les importa es que te enjaranes y con Nitlapan vemos que les interesa el productor, la gente pues”, concluyó don Leoncio.

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